jueves, 22 de octubre de 2015

PIENSA Guía para adolescentes y familias que quieren entender y afrontar la psicosis

La presente guía va dirigida tanto a adolescentes y familiares como a responsables clínicos con el objetivo de contribuir en la mejora de la calidad de vida de la población juvenil afectada por trastornos psicóticos, como la esquizofrenia o el trastorno bipolar. Trata de acercar el conocimiento y evidencias científicas a la práctica asistencial para mejorar la atención a las personas afectadas con trastornos mentales. Según los autores la clave para la mejora de la calidad asistencial radica no sólo en la buena formación de los profesionales, sino también en la de los usuarios y sus familias.

Es una guía editada por el Centro de Investigaciones Biomédicas en Red en Salud Mental (CIBERSAM), dependiente del Instituto de Salud Carlos III y financiada por la Fundación Alicia Koplowitz y contando con el aval científico de la Asociación Española de Psiquiatría del Niño y el Adolescente (AEPNYA). Los autores de la misma consideran relevante contar con un documento que puede ser beneficiosa tanto a profesionales como a familiares, así como una interesante herramienta destinada a facilitar información útil sobre el proceso mental que atraviesan muchos jóvenes con síntomas psicóticos. La guía está redactada en un lenguaje claro y con ilustraciones que tratan de hacerla más amena y comprensible para ellos.

La guía se estructura en torno a varios apartados en los cuales se abordan diversos aspectos esenciales para la población a la que va dirigida: El manejo de recaídas, problemas asociados al abuso de las nuevas tecnologías, riesgos asociados al consumo de drogas, testimonios de adolescentes y familiares, información sobre recursos sanitarios y sociales, etc. así como otros capítulos de gran importancia como el papel de los hermanos de adolescentes con psicosis en el proceso de la enfermedad.

La guía completa se encuentra disponible a través del siguiente enlace:


Guía para adolescentes y familias que quieren entender y afrontar la psicosis

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martes, 22 de septiembre de 2015

Cómo afrontar una entrevista de trabajo


Al finalizar el periodo estival son muchas las personas que inician o retoman su búsqueda laboral. Durante este proceso invertimos mucho tiempo en la búsqueda de ofertas que se adecuen a nuestras expectativas profesionales, en la realización de currículum vitae, carta de presentación… Sin embargo, cuando la empresa contacta con nosotros y llega el gran momento de la entrevista, a veces cometemos errores que provocan nuestro descarte.

Actualmente la entrevista de selección es el instrumento más potente de elección entre las personas que optan a ocupar un puesto de trabajo. A través de esta técnica se conoce, se pone cara, se valora y se aclara información en la búsqueda compleja de perfiles aptos para un puesto de trabajo.

Dada su gran importancia y repercusión se ha convertido en un momento de estrés para el candidato. No hay que olvidar que el principal objetivo de la entrevista es convencer de que somos la persona idónea para ocupar ese puesto.  Por ello, debemos prepararnos a conciencia para el posible encuentro con la persona encargada de entrevistarnos. 

Conviene saber que “todo lo que hacemos y decimos desde el momento en que entramos por la puerta para informar de nuestra llegada, transmite información”.

En este punto, recordar y, sobre todo, ser consciente de que la información no verbal supone el 70% del total de información que enviamos y puede marcar la diferencia entre nosotros y el resto de competidores por el puesto que anhelamos conseguir.

Para evitar que “lo que no decimos” juegue en nuestra contra, es importante saber qué es lo que no se debe hacer en una entrevista de trabajo:


  • Descuidar la imagen. El entrevistador esperará del aspirante a un puesto que tenga en general buena presencia (lo cual no implica físico, pero sí conlleva vestir adecuadamente o al menos ir acorde al puesto).
  • Mostrar inquietud.  El entrevistador podrá entender que el candidato este nervioso pero valorará el control que tenga sobre la situación. Por ello, antes de entrar, conviene respirar hondo y mentalizarse de que vamos a ofrecer lo que al interlocutor le interesa. Una vez dentro, hemos de controlar los movimientos que muestren nerviosismo o ansiedad como por ejemplo; moverse demasiado en la silla, dar golpes ligeros en el suelo, frotarse las manos o tocarse el cabello.
  • Ser esquivo e incoherente. Tened preparadas y claras las respuestas es fundamental. Es muy importante conocer nuestra postura en diferentes aspectos, ya que nos pueden preguntar lo mismo de diferentes maneras y podemos caer en contradicciones u errores de planteamiento.
  • No respetar los turnos de palabra. El no respetar el turno de palabra es señal de no saber escuchar, lo que será considerado como una  falta de respeto y profesionalidad. El entrevistador buscará una persona comunicativa, que se exprese de forma clara y sea concreta en sus descripciones. Pensemos que si cansamos al entrevistador lo tenemos perdido pues no nos escuchará e interpretará lo que quiera.

Además el entrevistador esperará cierto grado de don de gentes: ser afable, empático, agradable y educado. También es positivo tener una idea clara acerca de cómo somos tanto como personas como dentro de un puesto laboral, es decir, que sepamos describirnos en el mundo laboral destacando nuestras potencialidades y transmitiendo ganas de trabajar.
Por último, sé positivo, recuerda que la confianza en uno mismo es el primer secreto del éxito.



Mª Concepción Torres Gutiérrez
Psicóloga
Col: Nº AN-07028





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miércoles, 15 de abril de 2015

Cómo educar las emociones. La inteligencia emocional en la infancia y la adolescencia

A lo largo de los capítulos del presente cuaderno se presenta un concepto actual de las emociones, de la inteligencia emocional en la educación y de las aplicaciones que de ello se derivan en la educación formal y en la familia, situando siempre al niño y al adolescente como un punto central de interés según los autores. Se presentan la situación de la educación emocional en el mundo sobre todo en aquellos países donde la difusión de la educación en emociones es más notoria. Los autores pretenden orientar en la educación de las emociones en la infancia y la adolescencia, para contribuir a la mejora del estado de salud y bienestar de los mismos.

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lunes, 6 de abril de 2015

Cómo manejar el síndrome de Burnout o estrés laboral

La mayoría de las personas en algún momento de su vida han experimentado la presión del estrés asociada al trabajo. Incluso aunque tengamos la suerte de disfrutar con nuestra labor cualquier empleo puede presentar elementos estresantes.

El estrés se define como un conjunto de reacciones físicas y mentales que sufre el trabajador cuando se ve sometido a diversos factores externos, que superan su capacidad para enfrentarse a ellos.

En realidad, el estrés es una respuesta fisiológica natural del ser humano, pues actúa como un mecanismo de defensa que prepara a nuestro organismo para hacer frente a situaciones, que presentan un nivel de exigencia superior o que se perciben como una amenaza. El problema se da cuando esta respuesta natural del organismo se activa en exceso porque los estímulos, al ser demasiados, sobrepasan el límite de la persona y se prolongan en el tiempo hasta causar problemas de salud en la persona que lo sufre.

La APA (American Psychological Asociation- Asociación Americana de Psicología) identifica una serie de factores que suelen darse en el lugar de trabajo y que pueden desencadenar estrés laboral tales como: percibir un bajo salario, soportar cargas de trabajo excesivas, pocas oportunidades de crecimiento dentro de la empresa, trabajo poco estimulante, falta de claridad y demandas contradictorias, falta de control en las tareas o decisiones, entre otros. 

Síntomas de estrés laboral
En la organización:
Absentismo, elevada tasa de rotación de personal, falta de puntualidad, problemas de disciplina, acoso, disminución de la productividad, accidentes, errores y aumento de los costes de indemnizaciones o de atención sanitaria.
En la persona:
  • A corto plazo: dolor de cabeza, dolor de espalda, problemas de sueño, irritabilidad, falta de concentración, agotamiento, problemas familiares, etc.
  • A largo plazo: ansiedad, depresión, insomnio, enfermedades cardiovasculares, debilitamiento del sistema inmunológico, etc.

Además de estas reacciones fisiológicas, cognitivas y emocionales también se presentan alteraciones conductuales (consumo de drogas, alcohol y tabaco; comer en exceso o poco, etc.), que agravan aún más el problema.

Con el fin de aprender a manejar el estrés laboral de forma que no perjudique su salud, existen una serie de recomendaciones las cuales detallamos a continuación:


  1. Identifique aquello que le estresa en el trabajo. Utilice un diario durante una semana o dos para identificar qué situaciones le crean más estrés y cómo responde a ellas. Registre sus pensamientos, sentimientos e información sobre el ambiente, incluyendo las personas y circunstancias implicadas, la situación física y cómo reacciono. Esta técnica puede ayudarle a identificar patrones de estrés y factores desencadenantes.
  2. Desarrolle respuestas saludables. En vez de intentar combatir el estrés con comida, alcohol, etc. elija opciones saludables cuando sienta que sube su tensión. Hay diversos métodos saludables que puede llevar a cabo para combatir el estrés: realizar ejercicio físico, dejar tiempo para disfrutar de sus aficiones o aquello que más le gusta hacer, crear hábitos de sueño sanos, etc.
  3. Establezca límites. En el actual mundo de las nuevas tecnologías es fácil sentirse angustiado ante la posibilidad de estar disponible las 24 horas del día, por ello es fundamental que establezca límites entre vida profesional y personal. Esto podría significar no consultar el e-mail desde casa o no contestar al teléfono horas después de terminar la jornada laboral. Fijar límites claros entre la vida laboral y personal reduce el estrés asociado a los posibles conflictos de conciliación.
  4. Tómese un tiempo para descansar. Para evitar los efectos negativos del estrés crónico y el cansancio laboral necesitamos tiempo para recuperarnos y volver al nivel de rendimiento anterior al estrés. Este proceso de recuperación requiere “desconectar” de la actividad laboral cuando no se está trabajando. Siempre que sea posible tómese su tiempo para descansar y relajarse.
  5. Aprenda a relajarse. Los ejercicios de respiración profunda, las técnicas de meditación, etc. pueden ayudarle a liberar estrés. Comience con unos pocos minutos cada día para centrarse en una actividad simple como la respiración, caminar o disfrutar de una comida. La habilidad de ser capaz de centrarse de forma consciente en una única actividad sin distraerte se volverá más fuerte con la práctica y descubrirá que puede aplicarla en muchos aspectos diferentes de su vida.
  6. Hable con su jefe. Los empleados saludables suelen ser más productivos por lo que su jefe tiene en este sentido un incentivo claro para crear un ambiente de trabajo que promueva el bienestar de los empleados. Empiece por establecer una conversación abierta con su jefe. El propósito no es presentar una lista de quejas sino comenzar con un plan eficaz para controlar aquellas situaciones de estrés que haya identificado para poder realizar mejor su trabajo.
  7. Consiga algunos apoyos. Contar con la ayuda de amigos de confianza y miembros de la familia puede mejorar su capacidad para manejar el estrés. En su empresa podrían existir recursos para controlar el estrés como por ejemplo un programa de prevención de riesgos laborales en el que se incluya un protocolo de actuación sobre el estrés laboral con información, consejos y casos en los que se aconseja la derivación a profesionales de la salud mental, si fuera necesario. 


Si a pesar de seguir las pautas indicadas continúa sintiéndose sobrepasado por el estrés laboral, se recomienda acudir a un profesional de la psicología para ayudarle a manejar el estrés y cambiar el comportamiento no saludable.

Mª Concepción Torres Gutiérrez
Psicóloga
Col: Nº AN-07028




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jueves, 12 de marzo de 2015

Aplicación de la Inoculación de estrés en el dolor crónico

El dolor crónico está determinado por factores sensoriales, afectivo-emocionales y cognitivo-comportamentales. Además de ser un fenómeno subjetivo, es también un fenómeno complejo que requiere un abordaje pluridimensional que contempla tanto los aspectos concretos del dolor (condiciones, clínicas, causas, curso, mecanismos implicados), como las dimensiones emocionales, cognitivas y conductuales asociadas al mismo. Desde una perspectiva psicológica, existen distintas aproximaciones terapéuticas para abordar el dolor crónico siendo la aplicación de las técnicas de inoculación de estrés de Meickenbaum una de ellas.

Desde un punto de vista conceptual, el dolor crónico se considera como una experiencia tridimensional, (Melzack y Casey): 
  • Dimensión Sensorial-discriminativa, se refiere a la parte más periférica de la percepción dolorosa (puerta sensorial del dolor).
  • Dimensión Motivacional-afectiva, se refiere al procesamiento de la información a un nivel intermedio (interconexiones entre los sistemas reticular y límbico) e implica conductas de acercamiento o alejamiento a las situaciones relacionadas con el dolor.
  • Dimensión cognitivo-evaluativa que se refiere a la integración superior del dolor a nivel cortical, dimensión que se ve influenciada por factores atencionales, experiencias previas, pensamiento y creencias. 
La modificación de dichos factores influye en la percepción de la experiencia y la vivencia del dolor y, por lo tanto, la posibilidad de manejarlos terapéuticamente para minimizar el impacto del dolor crónico en la vida del paciente afectado, mejorando así su calidad vida. Un ejemplo de abordaje psicoterapéutico del dolor crónico puede ser la aplicación de un protocolo de intervención, basado en este caso, en la aplicación de las técnicas de inoculación de estrés de Meickenbaum. 

La inoculación de estrés, es una técnica más multicomponente que estrictamente cognitiva, en la cual se emplean varias estrategias terapéuticas para actuar sobre las distintas dimensiones asociadas al dolor crónico. El abordaje de los aspectos cognitivos-evaluativos y atencionales de la percepción del dolor, los componentes motivacionales-afectivos y sensoriales de la experiencia dolorosa, permite al clínico dotar al paciente de estrategias que le confieren cierto sentido de control sobre su experiencia dolorosa, minimizando así, el efecto de la misma en su vida cotidiana. La aplicación de la técnica de inoculación de estrés en procesos que cursan con el dolor crónico, permite igualmente al paciente:
  • Tener una concepción clara y precisa de los componentes esenciales de su experiencia de dolor.
  • Entender la importancia de las cogniciones y expectativas en el desencadenamiento de los cambios emocionales negativos (estrés, ansiedad, falta de control, ira y depresión) asociados. 
  • Desarrollar estrategias de afrontamiento desde distintos puntos de vista (cognitivo-evaluativo, atencional, fisiológico y comportamental).

Fases del protocolo de actuación

Pasos previos a la aplicación de las técnicas

Una vez delimitada la línea base de las conductas objeto de intervención y la demanda del paciente, hay una serie de pasos previos antes de proceder en las distintas fases que componen el programa de  intervención. En este sentido y como primera medida terapéutica, se establece conjuntamente con el paciente los objetivos razonables que se pretenden conseguir, de forma clara y precisa y las técnicas que se le van a enseñar para afrontar de forma adicional su estrés, así como la justificación del programa. El objetivo es adecuar una demanda basada en la mejoría total y definitiva, reformulándola hacia una demanda más realista, dejando claro que la intervención en el dolor crónico es complementaria a otros abordajes (farmacológico. fisioterapéutico, etc.) y va dirigida fundamentalmente a la aceptación y reducción del dolor y el restablecimiento del nivel y ritmo de actividades. Como segunda medida para alcanzar los objetivos terapéuticos, es de vital importancia subrayar la importancia del papel activo del paciente, su actitud y disposición óptimas de cara al proceso terapéutico.


Fase educacional o de conceptualización

El objetivo en esta fase, sería el facilitar información sobre las variables médicas y psicológicas que intervienen en el cuadro clínico que cursa con el dolor crónico, adaptando la manera, el contenido y la cantidad al nivel de comprensión del paciente. En este sentido, suele proporcionar a los pacientes información precisa sobre distintos aspectos o dimensiones del dolor como: 
  • El ciclo de estrés y sus fases (activación física, evaluación y auto-enunciados) y su papel en el mantenimiento del dolor crónico.
  • El modelo explicativo del dolor (Teoría de la puerta de dolor de Melzack y Wall), los aspectos generales y específicos del dolor que padece el paciente  y el papel determinante de la conceptualización que hace del mismo en su mantenimiento.
  • Los aspectos anatómicos y fisiológicos, de transmisión y modulación del dolor y sobre la importancia que tienen factores como la tensión, los pensamientos, las emociones y la activación fisiológica sobre la percepción del dolor.
  • La relación del dolor experimentado, la conducta y experiencia personal del paciente, teniendo en cuenta en este sentido la información previa que posee a lo largo de su historia de dolor. 

Fase de adquisición y entrenamiento de habilidades específicas

En función de las distintas dimensiones del dolor y partiendo del estilo de afrontamiento del paciente, el tratamiento estrictamente psicológico empieza y se centra en los aspectos relacionados con las siguientes dimensiones:

Dimensión sensorial-discriminativa

La actuación sobre la dimensión sensorial-discriminativa, se basa principalmente en el uso de distintas estrategias de desactivación fisiológica y de afrontamiento, con el objetivo de incrementar la respuesta de relajación y favorecer la reducción de la tensión en el paciente mediante el usos de distintos procedimientos terapéutico como, el entrenamiento autógeno de Shultz y entrenamiento en respiración profunda.

Dimensión (interpretación del dolor)

Para la dimensión asociada con el modo de interpretar del dolor, se utilizan, principalmente, estrategias de afrontamiento centradas en la reinterpretación y el control o reorientación de la atención: Por ejemplo, concentración en aspectos del ambiente, distracción mental, empleo de la imaginación (desatención y trasformación imaginaria del dolor o contexto del mismo) y relocalización del dolor u otras zonas no afectada. El objetivo de la reorientación cognitiva es aumentar la autoeficacia y la sensación de control en el paciente para afrontar su dolor.

Dimensión del ciclo del dolor (auto-verbalizaciones negativas)

Para la tercera dimensión del ciclo del dolor (auto-verbalizaciones negativas) se identifican y se modifican los pensamientos o enunciados negativos  o automáticos  que el paciente presenta respecto al dolor. Estas creencias en forma de catastrofizaciones, en su totalidad implican para el paciente un proceso susceptible de empeoramiento, de ahí la necesidad de aprender a neutralizar dichas creencias irracionales y generar otros pensamientos de afrontamiento  más funcionales y alternativos que abarcan las distintas fases de aparición del dolor: 
  • Preparación para la aparición del dolor antes que sea muy intenso (“no debo preocuparme, eso no ayuda nada”, “debo concentrarme en las estrategias de afrontamiento que he aprendido”).
  • Enfrentamiento y control del dolor (“debo relajarme y respirar profundamente”).
  • Manejo de los sentimientos y respuestas emocionales, cuando la intensidad del dolor es mayor (“no debo tratar de eliminar el dolor, sólo de hacerlo soportable”,” puedo cambiar de estrategia”).
  • Autorrefuerzo por el control (“muy bien, podré conseguirlo también otras veces”). 

Fase de puesta en práctica

Consiste en llevar a cabo las habilidades desarrolladas en situaciones simuladas  a las situaciones reales en las que se presenta  o se agudiza el dolor. El programa terapéutico se puede llevar acabo entorno a unas 10 sesiones (más las sesiones de la evaluación y el seguimiento.) A lo largo de las cuales se solapa y se integran las distintas técnicas u otras nuevas estrategias de afrontamiento ante el dolor, las emociones negativas y las limitaciones asociadas al mismo. Como cualquier otro proceso terapéutico, una vez conseguidos los objetivos planteados, se trabaja con el paciente otras habilidades de afrontamiento de cara al mantenimiento de los resultados y la prevención de posibles recaídas.

Mohammed Jamil El Bahi
Psicólogo Especialista en Psicoterapia
CoL: AN-1915

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sábado, 7 de marzo de 2015

Guía de práctica clínica sobre el trastorno límite de personalidad

La Guía de Práctica Clínica (GPC) sobre el trastorno límite de la personalidad (patrón persistente de inestabilidad en las relaciones interpersonales, afecto y autoimagen con escaso control de impulsos ) va dirigida principalmente a profesionales de la salud con el fin de mejorar la calidad de la atención a las personas afectadas y brindar a los profesionales sanitarios una herramienta útil que aporte recomendaciones basadas en la evidencia científica y en el mayor consenso posible sobre la atención a las personas afectadas de trastorno límite de la personalidad  (TLP).

Refrencia:Grupo de trabajo de la guía de práctica clínica sobre trastorno límite de la personalidad. Fórum de Salud Mental y AIAQS, coordinadores. Guía de práctica clínica sobre trastorno límite de la personalidad. Barcelona: Agència d’Informació, Avaluació i Qualitat en Salut. Servei Català de la Salut. Pla Director de Salut Mental i Addiccions. Departament de Salut. Generalitat de Catalunya; 2011.

                                                                                                                          Descargar guía

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jueves, 5 de marzo de 2015

La familia ante momentos difíciles

Una guía sencilla para ayudarte a superar los momentos difíciles que surgen en el entorno familiar

Guía que se compone de varias mini guías  escritas por distintos profesionales con el objetivo de brindar a las familiar unas pautas para abordar distintas situaciones que puede darse en el entorno familiar como las siguientes:
  • Mi hija adolescente está embarazada.
  • Papá / Mamá no tiene trabajo.
  • Creo que mi hijo/a fuma porros y toma pastillas.
  • Queremos adoptar un niño.
  • La nueva mujer de papá y el nuevo marido de mamá.
  • En clase me rechazan. Me amenazan en el instituto.
  • Mamá, papá, soy gay.
  • Me acosan en el trabajo.
  • Tenemos un niño “diferente” en casa.
  • El principito destronado.
  • Mi hija/o es anoréxica/o.
  • No bebas, lo sufrimos todos.
  • Ha intentado suicidarse.
  • Aún sigue mojando la cama.
  • Un niño maltratado.
  • Está todo el día en la televisión, internet o la videoconsola.
  • No pegues a mamá.
  • Me han hecho hacer cosas con mi cuerpo.
  • Etc

Edita: Dirección General de Familia, Cotejaría de la familia y asuntos sociales Comunidad de Madrid.

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viernes, 27 de febrero de 2015

Vence la timidez, mejora la autoestima

Nuestra vida se desarrolla en una relación constante con el entorno físico y con los demás y, parte de nuestra felicidad, va a depender de lo buena o mala que sea esa relación directa con los demás. Pero la manera que tenemos de relacionarnos con los otros es algo que nadie nos ha enseñado, sino que lo hemos aprendido a lo largo de nuestro desarrollo personal. Ese aprendizaje es el que nos hace comunicarnos de manera adecuada o el que nos impide mantener unas relaciones sociales óptimas.

Hay tres formas básicas de comportamiento: el sujeto asertivo (expone honestamente sus sentimientos y opiniones libremente, sin dejar de tener en cuenta sus derechos y sin pisotear el respeto por los demás), el agresivo (expresa sus deseos, sentimientos, etc. sin respetar el derecho de los demás a ser tratados con respeto) y el tímido o inhibido (no respeta su derecho a exponer sus ideas, necesidades, deseos, sentimientos y opiniones). No obstante, es importante mencionar que nadie es puramente agresivo ni tímido, es decir, nuestro comportamiento puede variar dependiendo de la situación y de la persona con la que estemos interactuando.

En toda comunicación hay un componente verbal (qué decimos) y otro no verbal (cómo lo decimos) del que nos es imposible deshacernos. La parte “no hablada” se compone de la mirada, la expresión facial, la postura corporal, los gestos y los componentes paralingüísticos (tono de la voz, volumen, claridad, fluidez, etc.) entre otros.

La timidez es una sensación de incomodidad que experimenta la persona cada vez que se expone a situaciones sociales y que le impide disfrutar de sus relaciones y desarrollar sus habilidades interpersonales. Suelen ser personas retraídas que no se comunican con los demás por miedo a las consecuencias o a la respuesta de los otros. La base principal es una baja autoestima y una baja seguridad en uno mismo que dificulta nuestro grado de confianza y nos hace sentir débiles ante los demás, tener miedo a ser criticados o descatalogados y probablemente todo está basado en la actitud de los padres durante la infancia, en una necesidad de perfeccionismo o en una exigencia personal muy elevada.

Lo más conocido cuando hablamos de timidez es la persona que se sonroja cuando habla con otros, la que tartamudea, la que evita mirar a los ojos, suda en situaciones sociales o la que no puede hablar en público, pero la timidez abarca muchos otros factores.

Problemas que genera la timidez

Entre los principales problemas que genera la timidez podemos encontrar: Reducción de su rendimiento o posibilidades escolares y laborales; Dificultades para conseguir amigos o pareja; Dificultades para comunicarse adecuadamente o defender sus derechos y  abuso del alcohol o las drogas.
En la mayoría de los casos la timidez no pasa de ser una característica de personalidad que influye, en mayor o menor medida, en las relaciones de la persona pero que no afecta de manera grave a su salud psicológica. Sin embargo, existen ocasiones en las que el problema puede evolucionar a un trastorno psicológico (fobia social, depresión, etc.), aspecto que trataremos en otro artículo.

¿Cómo superar la timidez?

A continuación te ofrecemos una serie de pasos que te ayudaran a vencer la timidez:
Determina la razón por la cual te muestras tímido ante los demás. Analiza las situaciones en las que aparece tu timidez, qué síntomas físicos notas, que situaciones o personas te hacer sentir incómodo y cuáles no.
  • Identifica tus puntos fuertes. ¿Qué te gusta de ti mismo? ¿Qué se te da bien?, etc. Apréciate más a ti mismo y deja de etiquetarte y compararte negativamente con los demás.
  • Es importante perder el miedo a equivocarte. Todos nos equivocamos de vez en cuando, lo importante no es acertar siempre sino aprender de nuestros errores.
  • Infórmate cuando tienes miedo a dar una respuesta incorrecta. Cuando dominamos el tema del que estamos hablando estaremos más tranquilos al hablar sobre él.
  • Exponte a aquellas situaciones que te hacen sentir tímido. Cuanto más acostumbrados estemos a las situaciones que nos provocan nerviosismo y estrés, menos tímidos nos sentiremos cuando esas situaciones vuelvan a presentarse.
  • Presta atención a la parte positiva de la situación en vez de pensar en la parte negativa. Al pensar en todo lo que podría salir bien (imaginar  las consecuencias positivas para la situación que nos produce malestar), nos sentiremos más motivados para abordar la situación como deseamos.
  • Avanza poco a poco, practicando con las personas más cercanas para luego llevarlo a la práctica en otros contextos y con otros sujetos.
  • Deja de anticipar las consecuencias negativas. Si dejas de pensar en todo lo que podría ir mal, te permites disfrutar de todo lo que podría ir bien.
Dado que la timidez es un comportamiento que en su mayor parte es aprendido, al igual que hemos aprendido a ser tímidos podemos aprender a superar ese miedo e incomodidad y abrirnos a la sociedad.

Terapias psicológicas contra la timidez

La terapia que se ha revelado como la más completa y eficaz en el tratamiento de la timidez es la cognitivo-conductual. Esta corriente concibe el problema como la suma de los pensamientos, emociones y conductas de la persona y trata de estudiar y mejorar todos esos aspectos. Las técnicas que utiliza son las siguientes:
  • Modelado
  • Práctica y refuerzo
  • Mejora de la autoestima
  • Entrenamiento en habilidades sociales 
  • Pensamiento positivo
  • Técnicas de control de la ansiedad
  • Desensibilización sistemática
  • Exposición
Utilizando estas técnicas y poniendo de tu parte motivación y empeño, podrás convencerte de que la timidez puede ser superada y notarás que tu ansiedad disminuye, que te encuentras más seguro de ti mismo y que tus relaciones interpersonales mejoran notablemente.

Actividades que te ayudaran a superar la timidez

Además de las técnicas que hemos mencionado, existen actividades que puedes practicar y que te pondrán en situación de conocer a gente, aumentar tu autoestima y tu seguridad en ti mismo.
  • Actividades creativas. Busca entre tus cualidades qué actividad creativa podrías practicar. Practicar cualquiera de estas actividades te permitirá integrarte en un grupo, entrenar cualidades de las que sentirte orgulloso y encontrar algo en lo que destacar, lo que aumentará tu seguridad.
  • Apúntate a clases. Seguro que hay algún tema que te interesa y del que te gustaría saber más. Lo importante es que conocerás gente nueva con tus mismas inquietudes y que los conocimientos que adquieras te ayudarán a aumentar tu autoestima.
  • Únete a un gimnasio. Si tienes cualidades o intereses físicos, los gimnasios son lugares en los que podrás relacionarte con personas que compartan esos mismos intereses. Además, mejorarás tu físico, lo que aumentará tu seguridad, y el ejercicio regular te ayudará a reducir la ansiedad.
  • Pasea. Si el gimnasio no te apetece, dar un paseo todos los días también te servirá. Te ayudará a sentirte más activo y reducirá tu ansiedad.
  • Aficiones. Busca y práctica alguna actividad que te permita desarrollar tus cualidades, divertirte y sentirte especial.
Sea cual sea la actividad que elijas, lo importante es que te diviertas, que salgas de la rutina y aproveches tus cualidades.


Mª Concepción Torres Gutiérrez
Psicóloga
Col: Nº AN-07028   
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domingo, 22 de febrero de 2015

Artritis reumatoide: Tratamiento cognitivo-conductual

La artritis reumatoide (AR) o poliartritis inflamatoria crónica progresiva, es uno de los procesos reumáticos más comunes, de origen desconocido y con un curso predecible que puede causar una impotencia funcional absoluta a nivel de articulaciones. El abordaje médico de la artritis reumatoide se basa en la reducción del dolor como síntoma persistente e incapacitante, reduciendo la inflamación y modificando el proceso de la enfermedad para aumentar la funcionalidad del paciente. La influencia de factores psicológicos en la (AR) y la relación significativa hallada entre distintas emociones negativas como la ansiedad y la depresión y el dolor en la (AR) ponen de manifiesto la relevancia de las respuestas emocionales y afectivas en esta enfermedad, y especialmente en la persistencia y mantenimiento del dolor.

De las variables más relevantes en el desarrollo y mantenimiento del dolor en pacientes con artritis reumatoide (AR) se destacan: Las asociadas a las conductas de dolor; Las habilidades de afrontamiento generales y específicas del paciente para el manejo del dolor; La autoeficacia, (un nivel mayor de autoeficacia implica menor activación y mayor adherencia al tratamiento); La indefensión aprendida asociada especialmente al deterioro funcional; las Variables emocionales ; la Percepción corporal y los esquemas cognitivos (distorsiones cognitivas que acentúan la disfuncionalidad en el paciente con (AR) y finalmente las variables ambientales.

Todos estas variables contribuyen al desarrollo en el paciente de distintos niveles de incapacidad funcional, que favorece en la mayoría de los casos el desencadenamiento de consecuencias emocionales desadaptativas (ansiedad, ira, apatía, depresión, etc.) que agravan el dolor y acentúan el curso de la propia enfermedad. De ahí que,  tanto el abordaje terapéutico como de evaluación se enmarcarían necesariamente dentro de un modelo biopsicosocial del dolor.

Desde una perspectiva psicológica, fundamentalmente de corte cognitivo- conductual  se considera el dolor, la incapacidad funcional, las emociones negativas y las cogniciones como variables interrelacionadas funcionalmente y relevantes de cara a la intervención terapéutica en pacientes con Artritis Reumatoide. Desde un enfoque multidisciplinar (traumatólogo, fisioterapeuta, etc.), la intervención psicológica en la Artritis Reumatoide trata principalmente de dotar al paciente de recursos y estrategias específicas para minimizar la experiencia del dolor, manejar las emociones negativas asociadas al mismo y afrontarlo de forma activa. En función de las características de cada caso (contexto, historia, tipo, evolución y consecuencias del dolor) en líneas generales la intervención psicológica en (AR) puede  centrarse en los siguientes aspectos:
  • Desarrollar estrategias psicológicas encaminadas a manejar los distintos aspectos de la experiencia del dolor (intensidad del dolor, activación psicofisiológica y cogniciones asociadas etc.).
  • Eliminar los refuerzos contingentes y fomentar el desarrollo de conductas alternativas.
  • Desarrollar habilidades de afrontamiento y de manejo de la respuesta emocional negativa asociada (Cambios de humor, enfados, bajo estado de ánimo etc.).
  • Potenciar la capacidad de adaptación al entorno y reducir la disfuncionalidad (perdida de interés y participación, aislamiento etc.).

Para conseguir estos objetivos, se utilizan un conjunto de procedimientos conductuales, cognitivos y educacionales (Información, técnicas de desactivación, restructuración cognitiva, planificación de actividades, habilidades de afrontamiento etc.).

A nivel fisiológico ,teniendo en cuenta el papel potenciador e intensificador de la activación fisiológica en la percepción del dolor, se utilizan distintas técnicas de desactivación  ( relajación y respiración ) como el entrenamiento autógeno de Schulz. La finalidad principal de dichas técnicas es la de reducir la activación fisiológica derivada de la activación del sistema nervioso simpático , reducir la tensión muscular localizada en las zonas del dolor (articulación) e incrementar el papel de dominio y competencia del paciente sobre sí mismo al facilitarle cierto control sobre su funcionamiento psicofisiológico.

A nivel conductual se pueden destacar las siguientes estrategias dirigidas a la experiencia del dolor:
  • Programación progresiva y gradual de actividades y ejercicio para combatir la inactividad debido a la reducción del repertorio de actividades teniendo en cuenta las recomendaciones de su médico respecto al reposo /actividad.
  • Reorganización de las contingencias de reforzamiento (atención del medio, peticiones de ayuda, evitación y escape de actividades etc.) y en su caso facilitación de pautas de actuación a las personas implicadas.
  • Reorganización de las contingencias de medicación (en caso de consumo excesivo de analgésicos, disminuyendo el consumo hasta llevarlos a las pautas estrictamente recomendadas por el médico).
  • Entrenamientos en habilidades de autocontrol para generalizar lo aprendido y mantenerlo en el tiempo.

 A nivel cognitivo como técnicas estrictamente cognitivas se destaca el uso de:
  • Técnicas de Autoinstrucciones para fomentar el uso de verbalizaciones racionales y adecuadas para un afrontamiento activo y adaptativo, lo que favorecerá mejor respuesta y mayor control sobre la experiencia del dolor.
  • Técnicas imaginativas, centradas en el contexto en que es percibido el dolor más que el dolor percibido en sí mismo.
  • Reestructuración cognitiva, para detectar y cambiar las creencias irracionales relacionadas con el dolor y sus consecuencias , favorecer el control de la respuesta emocional negativa y sobre todo aumentar el nivel de autoeficacia.


Mohammed Jamil El Bahi
Psicólogo Especialista en psicoterapia
Col: AN-1915

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domingo, 15 de febrero de 2015

Guía de promoción de hábitos saludables a través del ocio

La Guía de promoción de hábitos saludables a través del ocio, nueva publicación de la la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA). Dirigida tanto a padres como a educadores con el objetivo promocionar hábitos saludables en la educación de los niños y facilitar pautas de orientación sobre distintos aspectos o temáticas: Alimentación saludable, tiempo en familia, deporte y salud, educación  y responsabilidad en el uso de las TICs, prevención en el consumo de sustancias tóxicas, animación a la lectura y un epílogo sobre la educación en valores

Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA).

                                                          Descargar la guia
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viernes, 6 de febrero de 2015

Rehabilitación cognitiva: Mecanismos y principios

La rehabilitación cognitiva se considera uno de los pilares fundamentales en la rehabilitación de funciones cerebrales, una de las principales áreas de actuación en el campo de la neuropsicología; disciplina que estudia la relación entre los procesos cognitivos y conductuales y el cerebro. Tradicionalmente la rehabilitación neuropsicológica, se ha centrado básicamente en la evaluación y posterior rehabilitación de las funciones afectadas por una lesión, daño cerebral o enfermedad neurológica, con el objetivo de minimizar su impacto sobre los procesos cognitivos y adaptativos del paciente afectado.

En la actualidad, el avance en el campo de las neurociencias y la aportación e integración de disciplinas como: Las ciencias cognitivas (psicología cognitiva, psicolingüística, inteligencia artificial); Las ciencias neurobiológicas (neuroanatomía, neurofisiología, neuroquímica) , así como el desarrollo de nuevas técnicas de diagnóstico basadas en la neuroimagen (resonancia magnética, tomografía por emisión de positrones o PET,  mapeo cerebral y resonancia magnética funcional), favorecieron en gran medida el desarrollo de una concepción más integral y multidisciplinar de la rehabilitación neuropsicológica, poniendo mayor énfasis en distintas  variables:
  • Variables cognitivas, centradas básicamente en la rehabilitación de las funciones cognitiva afectadas.
  • Variables afectivo-conductuales, centradas en el manejo de las emociones y las conductas disfuncionales asociadas al daño o lesión cerebral.
  • Variables psicosociales, orientadas a la readaptación e integración socio-familiar del paciente afectado.
Independientemente de la etiología presente en cada caso (que sea el daño estructural o funcional) la rehabilitación cognitiva se puede considerar un proceso terapéutico que,  mediante el uso de un conjunto de procedimientos y técnicas va encaminado a restaurar las funciones alteradas, mejorar la capacidad para procesar la información, maximizar el rendimiento cognitivo y potenciar la adaptación personal y socio-familiar en pacientes afectados por una lesión cerebral o enfermedad neurológicas.

Los procedimientos diagnósticos y las estrategias terapéuticas usadas en la rehabilitación cognitiva se basan en múltiples modelos teóricos, centrados básicamente en el modo de organización y representación de las funciones cerebrales. No obstante se pueden agrupar o limitar principalmente a dos vertientes teóricas: 
  • Modelos de organización local o modular que explican las funciones destacando el carácter específico de determinadas áreas cerebrales y sus funciones.
  • Modelos multimodales u holísticos que tratan de abordar y evaluar las funciones cerebrales de forma completa y global.

Mecanismos y modalidades en rehabilitación cognitiva

En los programas de rehabilitación se suelen emplear distintos  mecanismos para  actuar sobre las funciones cerebrales o cognitivas a rehabilitar. Habitualmente dichos mecanismos se suelen desarrollar a través de diferentes modalidades: Estimulación no dirigida; Estimulación directa, dirigida a procesos cognitivos directos y específicos; Entrenamiento en estrategias cognitivas para aplicarlas a distintos contextos; Nutrición y tratamiento farmacológico, métodos quirúrgicos.;  Mejora de la salud física, emocional y social. 

Los principales mecanismos utilizados en la rehabilitación cognitiva son: 
  • Mecanismo de restauración. La rehabilitación se centra básicamente en la actuación directa sobre las funciones cognitivas alteradas o afectadas con el objetivo de estimularlas, restaurarlas y generalizarlas posteriormente al mundo real.
  • Mecanismo de compensación. Se basa en potenciar diferentes mecanismos alternativos o habilidades conservadas para asumir las funciones alteradas que no pueden restaurarse.
  • Mecanismo de sustitución. Se trata de dotar al paciente de herramientas y recursos para aminorar las dificultades consecuentes de las disfunciones cognitivas. Sustituir la pérdida total de la función mediante el empleo de habilidades alternativas - estructuras cerebrales intactas- para minimizar el impacto del deterioro cognitivo.
  • Mecanismo de activación-estimulación. Se emplea para liberar zonas bloqueadas que han disminuido o perdido su activación.
  • Mecanismo de Integración. Su objetivo principal sería la eliminación y supresión de las interferencias que afectan la función cognitiva mediante la utilización de otros procedimientos (fármacos  o entrenamiento específico, etc.).

Principios metodológicos de la rehabilitación cognitiva.

La eficacia de la rehabilitación cognitiva no depende solamente de la edad, el tipo de déficit, la gravedad y naturaleza de daño, el apoyo del entorno etc., factores que pueden influir directa o indirectamente en el pronóstico y evolución del paciente. Depende también de una serie de principios metodológicos a tener en cuenta tanto en el diseño de programas  de rehabilitación como durante la aplicación de los mismos:
  • La necesidad de fundamentar la intervención en un modelo teórico de organización cerebral de la función concreta y sus pautas para la rehabilitación.
  • Evaluación detallada de las funciones o áreas tanto afectadas como  conservadas mediante el uso de pruebas cuantitativas estandarizadas para delimitar el déficit, fijar los objetivos y estrategias a emplear.
  • Establecimiento de línea base y diseño del control de la evolución de acuerdo a las necesidades de cada caso.
  • La importancia de la intervención lo más temprana posible teniendo en cuenta el nivel madurativo en los niños.
  • El mantenimiento de una adecuada relación rehabilitador-paciente para lograr cooperación y mejorar la adherencia al programa de rehabilitación mediante el uso de la retroalimentación precisa y facilitación de información necesaria sobre el proceso que se desea trabajar , la utilidad del entrenamiento, así como mejora de la comprensión del paciente de sus propias limitaciones.
  • La jerarquización de las actividades y áreas afectadas, partiendo de los aspectos inespecíficos a los específicos y de dificultad mínimas a máximas para facilitar la motivación y adherencia al programa de rehabilitación, sobre todo si va dirigida a población infantil.
  • La orientación de las tareas para casa para afianzar los logros obtenidos y garantizar su generalización a la vida cotidiana del paciente.
  • La implicación y participación de la familia en el proceso para adecuar las expectativas de la misma, tanto a las posibilidades reales del paciente, como del programa de rehabilitación en cuestión.

Mohammed Jamil El Bahi
Psicólogo / Psicoterapeuta
Col.1915
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miércoles, 28 de enero de 2015

Autocontrol emocional

Las emociones son un tipo de reacción que todo ser humano experimenta ante los hechos que le ocurren o las situaciones a las que nos vemos expuestos cada día. A menudo, no somos conscientes de la importancia que tienen las emociones en nuestra vida. ¿Por qué unas personas expresan muchos sus emociones y otras parecen “no sentirlas ”¿Realmente no las sienten o es que no las expresan al exterior? ¿Por qué hay situaciones que nos alteran mucho o nos ponen realmente nerviosos y otras que nos producen bienestar?.
La emoción es algo que cambia constantemente, aparece y desaparece e incluso está sometida a variaciones a lo largo de nuestra vida en función de la etapa en la que nos encontramos. Si estamos atravesando una etapa feliz y tranquila, sin problemas o preocupaciones importantes, el estado emocional, tiende a ser más estable, aparecen menos emociones “negativas”. Si por el contrario estamos en momentos de grandes cambios o aparición de nuevas situaciones (cambiar de casa, de colegio, empezar la etapa de exámenes, hacer nuevos amigos, etc.), nuestras emociones se ponen en marcha y es más probable que aparezcan tanto las emociones positivas como las negativas.
Por eso es importante aprender a reconocer nuestro repertorio de emociones, para saber ajustar nuestras reacciones emocionales. Si sabemos cómo y por qué nos sentimos de una determinada manera estamos en condiciones de manejar mejor nuestras emociones.

El autocontrol de las emociones es un hábito que se adquiere mediante el aprendizaje. Algunas acciones que nos permiten manejar mejor nuestro mundo emocional según la compañera María Elena López (Diario La Crónica del Quindío, Agosto 11 de 2013) puedes ser los siguientes:
  • Llevar las emociones a palabras concretas, es decir describir las experiencias y calificar los sentimientos. Aunque no siempre resulta fácil este ejercicio, si es de gran utilidad a la hora de entender con claridad los propios sentimientos o interpretar mejor lo que el otro está experimentando.
  • Cuestionar algunas reacciones frecuentes y ciertos hábitos que vemos como “normales”. En muchas ocasiones validamos reacciones incontroladas e inadecuadas como algo natural y aceptable, porque, como se dice popularmente, “Yo soy así”.
  • No negar emociones como la rabia, el miedo y la tristeza. Reprimir estas emociones, pretendiendo controlarlas, puede generar mayor ansiedad. Es necesario entender que es válido experimentar todas las emociones, el problema es cuando las manifestamos de manera inadecuada.
  • Romper con los círculos viciosos de pensamientos negativos que estimulan los estallidos emocionales.
  • Evaluar las reacciones exageradas para ver qué hay detrás de ellas y, así, poder identificar si responden a una emoción del momento o a problemas más profundos.
  • Potenciar las experiencias, las situaciones y las emociones positivas, así como las distintas maneras de reaccionar que han contribuido a solucionar una situación problemática.
  • Identificar las señales físicas que acompañan a un desborde de las emociones. Determinar cuáles pueden ser  las alarmas que lo previenen para no dejarse manejar por la emoción.
  • Puntualizar cuál es la relación que hay entre la emoción y la reacción. ¿Qué tan acertadas o no son las  reacciones?. Si se le salió de las manos, reflexione sobre los posibles motivos.
  • Examinar qué pensamientos, personas o situaciones refuerzan  la permanencia de una emoción determinada o estimulan  el  descontrol.
  • Determinar si los comportamientos son  en general fruto de la emoción descontrolada o el resultado de una decisión consciente.

Carmen Irene Jiménez Bujalance
Psicóloga Experta-Infanto-Juvenil
Col: AN-4388
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sábado, 10 de enero de 2015

Propósito de año nuevo: ¡Dejar de fumar!

 Si alguna vez ha tratado de dejar de fumar, ya sabe lo complicado que puede resultar, pero ¿por qué resulta tan difícil dejar de fumar? La respuesta está en que el tabaco engancha porque contiene nicotina, una droga adictiva. A corto plazo al fumar sentimos que tiene consecuencias positivas: nos activa, nos relaja, puede facilitar el contacto social, alivia el síndrome de abstinencia y resulta placentero pero ¡qué no le engañe!.

Fumar es una adicción. La dependencia que genera no sólo se da a nivel físico, en la cual la nicotina actúa sobre los sistemas de recompensa cerebrales, sino también a nivel psicológico y social, donde el hábito de fumar se ha asociado a unas situaciones determinadas.
Existe una baja percepción de riesgo para nuestra salud mental y física asociada al consumo de tabaco.

Tabaco y salud mental
Se sabe que fumar diariamente desde la adolescencia incrementa el riesgo de padecer síntomas de ansiedad, estrés y depresión y que multiplica el riesgo de sufrir crisis de ansiedad y trastorno de pánico. El porcentaje de personas con trastornos emocionales es más del doble entre los fumadores.

Tabaco y salud física
El consumo de tabaco prolongado incrementa el riesgo de padecer problemas de salud y acorta la expectativa de vida en 10 años.La probabilidad de morir por una enfermedad causada por el tabaco es del 50%.Según la Organización Mundial de la Salud el tabaco mata en el mundo a una persona cada 6 segundos.

Dejar de fumar implica un proceso de aprendizaje
Como todo aprendizaje, el dejar de fumar requiere esfuerzo, tenacidad, tiempo y motivación.es un proceso que consiste en abandonar hábitos y aprender a afrontar las situaciones cotidianas sin el apoyo del cigarro.Para ello es fundamental identificar la fase o estadío de cambio (Prochaska y DiClemente, 1992) en el que se encuentra el fumador a la hora del abandono del consumo:
  • Precontemplación: Estadío en el que se encuentra la persona que fuma y no se plantea dejar de fumar.
  • Contemplación: fase de la persona que fuma y que se plantea dejar de fumar en los próximos seis meses.
  • Preparación: la persona fuma pero se plantea hacer un intento de abandono en el siguiente mes.  
  • Acción: el sujeto ha dejado de fumar y se mantiene sin consumir un mínimo de 24 horas.
  • Mantenimiento: esta fase se inicia cuando la persona se mantiene sin fumar por más de seis meses.
  • Recaída: una vez que el abandono se ha logrado puede ocurrir que se vuelva a fumar en algún momento, ante lo cual no hay que tomárselo como un fracaso, sino como una oportunidad para aprender del error y volver a iniciar el proceso de cambio.

Algunas recomendaciones que le harán más fácil dejar de fumar
  • Escriba su lista de motivos para dejar de fumar y repásela frecuentemente. Estos motivos son más importantes que los que le incitan a fumar.
  • Identifique las situaciones de debilidad que asocie con fumar: comilonas, beber alcohol, café, determinadas situaciones sociales, ir al trabajo en coche. En un primer momento intente evitarlas o modificarlas.
  • Informe a sus familiares y amigos de que va a dejar de fumar para que te ayuden.
  • Anote qué estrategias puede llevar a cabo para combatir los momentos críticos.
  • Si siente un deseo muy fuerte de fumar: inspire fuerte y deje que el aire limpio llene sus pulmones; ingiera agua o fruta y emprenda alguna actividad. Estos deseos duraran pocos minutos.
  • Cuando note que le falta un cigarro en la mano, busque otro objeto que lo sustituya: un bolígrafo, llavero…
  • Practique algo de deporte y aumente el consumo de frutas y verduras: le ayudará a desintoxicarte y a controlar el peso.
  • Beba mucha agua y zumos.
  • Después de comer, levantase, lavase los dientes y salga a dar un paseo o alguna actividad que le distraiga y le mantenga activo/a.
  • Si le cuesta concentrarse, paciencia, no se exija mucho las primeras semanas.
  • En caso de nerviosismo o irritabilidad, pasee, tome un baño; haga algo relajante.
  • En caso de insomnio evite las bebidas excitantes, relájese antes de acostarse.
  • Si presenta bajo estado de ánimo comparta su decisión con amigos y familiares para que le apoyen y le den ánimos.
  • Felicítese por cada día que pase sin fumar.

Tenga presente que los síntomas de abstinencia (sensación de desánimo, irritabilidad, nerviosismo, etc.), al dejar la nicotina, son inevitables, pero irán desapareciendo cada día que pase sin fumar.Si cree que lo puede conseguir, será más fácil abandonarlo. Con fuerza de voluntad y buena actitud usted puede conseguirlo. ¡Confíe en si mismo!
Al dejar de fumar notará que:
  • Respirará mejor y se cansará menos
  • Recuperará la capacidad de oler y saborear.
  • Usted, su ropa y su casa olerán mejor.
  • Se refriará menos.
  • Su aliento y sus dientes serán más limpios.
  • Su piel estará más tersa y brillante.
  • Aumentará su esperanza de vida.
  • Podrá regalarse otras cosas con el dinero que se ahorra….

Intervención psicológica
Puede suceder que el fumador logre dejar de fumar por sí mismo con éxito, pero otras veces requiere de ayuda profesional para conseguir su objetivo.
La terapia psicológica favorecerá que abandone su adicción; le ayudará a aumentar su “voluntad”, a potenciar su motivación al cambio, a cambiar hábitos, a conseguir que deje de fumar aplicando técnicas eficaces para dicho fin (control estimular, estrategias para el manejo del estrés y/o ansiedad, entrenamiento en resolución de problemas, reestructuración cognitiva, etc.) y a capacitarle para no recaer.


Mª Concepción Torres Gutiérrez
Psicóloga 
Col: Nº AN-07028

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