miércoles, 9 de marzo de 2011

¿Anorexia nerviosa purgativa o bulimia nerviosa purgativa?

La distinción entre los diferentes trastornos alimentarios, con sus respectivos subtipos resulta difícil en la práctica clínica, debido al considerable solapamiento de síntomas que presentan por lo general. A veces cambios aparentemente menores en la conducta o en la actitud del paciente, por ejemplo, la sensación de control o su ausencia sobre la conducta compulsiva, puede cambiar el diagnóstico de un subtipo de anorexia nerviosa (anorexia nerviosa tipo purgativo) a otro subtipo de bulimia nerviosa. Otras veces, incluso un mismo paciente puede cumplir los criterios de varios diagnósticos a lo largo de la evolución de su cuadro y registrar cambios a nivel de conductas y creencias.
 

A pesar de las controversias existentes en torno a la clasificación de los trastornos de la conducta alimentaria, en la actualidad se perciben como un continuo en el cual se agruparían principalmente en función de la cantidad de peso perdido, grado de autocontrol y el empleo de conductas reguladoras del mismo. La justificación de dicha agrupación parte de las necesidades específicas de tratamiento que requiere cada cuadro clínico.

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-IV (APA) subclasifica a los pacientes con anorexia nerviosa y bulimia nerviosa en función primero del peso, ya que para el diagnóstico de anorexia se requiere un peso por debajo de lo normal (IMC inferior a 17.5) y en segundo lugar de la presencia o ausencia de conductas purgativas aplicadas al control del peso: vómitos autoinducidos, uso de laxantes y enemas, uso de diuréticos, etc. En este sentido, se distingue entre la forma restrictiva de la anorexia nerviosa y la forma compulsiva-purgativa de la misma. El paciente es incluido a una u otra categoría en función de la presencia o ausencia de atracones y conductas purgativas entre sus síntomas. De igual modo, en lo relativo a la Bulimia nerviosa, el DSM-IV diferencia entre el subtipo purgativo y el subtipo no purgativo, siendo característico de los pacientes del primer grupo la autoprovocación del vómito y el uso de laxantes, diuréticos..., con el fin de controlar el peso, en tanto que los pacientes del grupo bulimia nerviosa no purgativa suelen aferrarse a otras medidas compensatorias, tales como la dieta o el ejercicio excesivo.

La anorexia purgativa, se enmarca dentro de la anorexia nerviosa, pero a diferencia de la anorexia restrictiva, guarda semejanzas con la bulimia nerviosa ya que la persona alterna periodos de restricción con atracones o purgas recurrentes que se compensan con vómitos, laxantes y/o diuréticos..., estando la paciente con un peso muy por debajo de lo normal para su edad y estatura .La anorexia purgativa se asocia con la anorexia restrictiva ,la cual se produce con posterioridad como consecuencia de la restricción alimentaria ,el orden inverso también es posible. La paciente con anorexia purgativa suele utilizar los atracones como forma de mitigar los repetidos ataques de hambre que experimenta y posteriormente, vomita o se purga para mantener su peso en niveles muy bajos; de manera que le permite deshacerse de todo lo consumido. Desde el punto de vista de salud física, aunque la frecuencia de las comilonas no sea tan frecuente como el caso de la bulimia nerviosa purgativa, quizá sea éste el tipo de trastorno a de la conducta alimentaria de mayor riesgo ya que el paciente no sólo sobrelleva los efectos de la inanición, sino además impone a su cuerpo el efecto de una sucesión de atracones seguidos de purgas o vómitos. Al igual que la bulimia purgativa, es característico sentir vergüenza y sensación de pérdida de control y por estas razones, es muy probable que la anoréxica bulímica sea más propensa a la depresión.
En la bulimia nerviosa purgativa, la paciente suele presentar un peso normal, o incluso, superior al que corresponde a su talla. Aunque la paciente está tan obsesionada con el peso y la talla como la paciente con anorexia, mantiene su peso dentro de unos límites aceptables. Por esta razón, este tipo de trastorno suele pasar desapercibido., por la falta de signos visibles. La paciente con bulimia nerviosa purgativa suele comer en público y hasta puede llevar una “dieta normal” (al contrario que en la anorexia bulímica), recurriendo a los atracones para aliviar la ansiedad interna extrema. No obstante, su conducta alimentaria es tan desadaptativa como la de cualquier otro paciente con trastorno alimentario. Su patrón de alimentación suele ser irregular; su ingesta depende de si está en pleno atracón o recuperándose de él. Los atracones y los vómitos se convierten en un ciclo que domina su vida cotidiana. Su conducta le suele provocar autodesprecio hacia sí misma y sensación de falta de control que se generaliza a otros ámbitos, la paciente teme renunciar a ella por temor a engordar.
El objetivo de la delgadez se considera como algo primordial tanto en la bulimia nerviosa tipo purgativo como en la anorexia tipo purgativo. A menudo, la bulimia nerviosa es posterior a una anorexia restrictiva.

Los episodios de descontrol alimentario (atracones) que suelen actuar como eje de los comportamientos purgativos, pueden presentar grandes diferencias cuantitativas y cualitativas entre pacientes anoréxicos y bulímicos, de manera que, mientras que en los pacientes bulímicos tipo purgativo ,los métodos purgativos pueden ser verdaderamente “compensadores”, en el sentido de contribuir a evitar el sobrepeso derivado de una ingesta alimentaria masiva, sin embargo , en los pacientes con anorexia nerviosa purgativa son un método de “sobre-restricción”, al asentar sobre una conducta alimentaria ya de por sí mermada, en la que la consideración de “atracón” del episodio no vendría en cierto sentido dada por la cantidad desmesurada de comida ingerida, sino por la sensación distorsionada del paciente de que las cantidades ingeridas son excesivas o de que su ingesta ha sido descontrolada. Las anoréxicas controlan meticulosamente la ingesta de alimentos y eso calma su ansiedad ya que les hace sentir control sobre sí mismas. Por esta razón es más probable que una bulímica admita tener un problema, debido a la sensación de falta de control, mientras que a una anoréxica le costará mucho más admitir su necesidad de ayuda.

A nivel emocional y patológico, los pacientes con conductas purgativas, por otra parte, parecen presentar rasgos específicos, tanto en el caso de la anorexia nerviosa como de la bulimia nerviosa. Así, los pacientes que presentan anorexia purgativa tienden a tener más antecedentes de sobrepeso y a ser más estrictos en el control ponderal que las anoréxicas restrictivas, presentando mayor dificultad para el control de impulsos. Las anoréxicas tipo purgativo además de compartir elementos con la bulimia nerviosa en cuanto a características comunes , presentan mayores niveles de psicopatología y mayor número de conductas autoagresivas que las pacientes con bulimia no purgativas, siendo más frecuente, entre ellas el consumo de tóxicos, tienden a ser más impulsivas, sexualmente más activas y con mayor predisposición a la depresión. Ambos tipos comparten esquemas disfuncionales en torno al peso y la figura. Su preocupación casi obsesiva por la comida, el peso y la percepción negativa de su imagen, acentúa su sensación de fracaso, baja autoestima al no lograr el "cuerpo ideal”, aumentando así su vulnerabilidad y sus dificultades a nivel interpersonal y sociofamiliar (bajo rendimiento académico, problemas laborales, aislamiento y deterioro de las relaciones sociales y familiares).

A nivel físico, el recurrir a las conductas purgativas en ambos tipos puede llegar a generar distintas alteraciones físicas considerables: Determinados cambios electrocardiográficos, complicaciones gastrointestinales alteraciones metabólicas entre otras, favoreciendo la aparición de complicaciones clínicas específicas que dificultan más aún el abordaje terapéutico de estos pacientes.



Mohammed Jamil El Bahi
Psicólogo/ Psicoterapeuta
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8 comentarios:

Anónimo dijo...

MAS QUE BUENO

Anónimo dijo...

Una entrada excelente y muy aclaratoria, ya que en ocasiones es bastante difícil distinguir entre anorexia purgativa y bulimia purgativa. Enhorabuena

Anónimo dijo...

Gracias por esta aclaración. Me ha ayudado mucho a darme cuenta de la patología de un familiar muy cercano y querido, que está atravesando una etapa muy dura - y no sólo ella, sino todos los que la rodean. El diagnóstico parece ser bulimia nerviosa purgativa.

Anónimo dijo...

No es fácil salir de esto, la bulimia purgativa es dura!

Mohammed Jamil El Bahi dijo...

Cierto fácil no es ,pero con un abordaje terapéutico especializado las posibilidades son enormes.

Anónimo dijo...

Yo he tenido bulimia nerviosa purgativa por 15 años. Comencé a los 15 y tengo 30. Recibí tto psicológico y psiquiátrico y nada me ha llevado a superar este problema. Es triste ver cómo tu vida pasa frente a ti, mientras tus pensamientos giran entorno a tu peso... Aprendí a vivir con esto como un "cáncer", el que puedes manejar para que no te quite la vida, pero que sabes que está ahí y nunca se irá.
Cada día me levanto pensando en mi peso, me baño, como, camino y duermo haciendo lo mismo. Me di por vencida... Sólo respiro.
Hubo etapas de serenidad en mi vida, en que estaba con un peso aceptado por mí y eso me permitió detener los impulsos, sin embargo hoy me encuentro en una crisis tremenda (por la cantidad de veces que lo practico al día), con la que lidio sola... En silencio. Hasta mi madre ya ni siquiera me hace mención de mi problema cuando sabe que vomité, porque nada funcionó conmigo...
Por favor, si ven o notan que alguien tiene un comportamiento que les lleve a pensar que podría tener este mal, ayúdenla con todos los recursos que puedan. Ella/él los necesita.

Anastacia Steele dijo...

Yo necesito ayuda

Anónimo dijo...

Hoy la psicóloga de mi hija me dijo "tu hija tiene anorexia purgativa". Esto me da vueltas y vueltas...me esta volviendo loca. No puedo creerlo y tengo mucho miedo.
Comenzaremos a tratarla con psiquiatra y espero de ese modo podamos.sacarla de esta pesadilla.

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